Comamos, bebamos y gocemos: trás la muerte no habrá ningún placer.
Cuando aspiras a alcanzar el puesto más alto, recuerda que es honorable la segunda, o tercera posición.
Creo que nada hay difícil para el que ama.
Cuando mejor es uno, tanto más dificilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.
De hombres es equivocarse
El bien del pueblo es la suprema ley.
El egoísta se ama a si mismo sin rivales.
En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tu mismo.
En las discordias civiles, como los buenos valen más que los muchos, propongo pesar a los ciudadanos mejor que contarlos.
Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.
Es preferible ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez.
La cara es el espejo del alma, y los ojos son sus intérpretes.
La ley es, pues, la distinción de las cosas justas e injustas, expresada con arreglo a aquella antiquísima y primera naturaleza de las cosas.
La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.
Los hombres son como los vinos: La edad agria los malos y mejora los buenos.
No solamente es ciega la fortuna, sino que de ordinario vuelve también ciegos a aquellos a quienes acaricia.
No se puede decir nada tan absurdo como para que no haya sido dicho por algún filósofo.
Son siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.