La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.
Siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor así, celoso.
Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece.
La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.
La duda es uno de los nombres de la inteligencia.
Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.
La Universidad debiera insistirnos en lo antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la Universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa.
Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.
Hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón.
El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: "Es envidiable"
Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.
Yo creo que habría que inventar un juego en el que nadie ganara.
Democracia: es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística.
¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.
El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto.
Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.