—Hijos de Escocia, soy William Wallace.
—William mide más de dos metros.
—Sí, eso dicen. Y mata hombres a cientos. Y si estuviese aquí acabaría con los ingleses echando fuego por los ojos, y también rayos por el culo.
Luchad y puede que muráis. Huid y viviréis... un tiempo al menos. Y al morir en vuestro lecho, dentro de muchos años, ¿no estaréis dispuestos a cambiar todos los días desde hoy hasta entonces por una oportunidad, sólo una oportunidad, de volver aquí a matar a nuestros enemigos?
Habéis venido a luchar como hombres libres. Y hombres libres sois. ¿Que haríais sin libertad?.
Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán la libertad!!!!.
Soy William Walace, y el resto quedáis perdonados. Volved a Inglaterra y decidles a todos que los hijos y las hijas de Escocia ya no son vuestros. Decidles que Escocia es libre.
La historia la escriben aquellos que cuelgan a los héroes.
La vida sin libertad no tiene sentido.
Todo hombre muere, pero no todo hombre vive realmente.
—¡Puedo luchar!
—Lo sé... pero es la inteligencia la que nos convierte en hombres.
—El preso desea decir algo.
—¡Libertaaad!
Escocia solo tiene un problema, esta llena de escoceses.
Has aprendido a odiar , por fin estas preparado para ser rey.